martes, 29 de octubre de 2013

Antes de venirme para España me encontraba apoyando a una consultora de asesorías empresariales, y uno de sus proyectos era el brindar formación a diferentes organizaciones a nivel de servicio al cliente, ya que para ellos, esto era una acción que aportaba a la gestión de la estrategia de la organización. Cabe resaltar, que la formación era orientada al buen servicio tanto al cliente interno como al externo. 

Como se podrán imaginar estaba muy inmersa en el tema, lo cual hacía que mi atención estuviera muy centrada en este aspecto en mi día a día, es por eso que al llegar a España unos de los aspecto que llamó mi atención fue la forma en cómo se brindaba el servicio. 

Inicialmente, consideraba que el servicio era "malo" por la forma como se expresaban hacia mí; un tono de voz algo fuerte y directo, con lo que no estaba muy acostumbrada en mi caso como latinoamericana. 

Por ejemplo, tú al entrar en una tienda colombiana escucharás "señora a la orden, ¿qué necesita, en que le puedo colaborar?, ¿otra talla?", cosas como esas que tomas como referencia para evaluar en este caso el servicio como positivo o negativo.

Luego de un tiempo, logré hacer el "insight" y entendí que más que brindar un buen o mal servicio, simplemente su forma de ofrecerlo era diferente adaptado a la misma cultura, al país y su gente. 

En términos generales, aunque siempre encontraremos excepciones, son personas que tienden a expresar lo que piensan, aunque en ocasiones son poco asertivos; son "buen rollo" (buenas personas), dispuestas a guiarte cuando necesitas ubicarte, independientes, un buen conocimiento cultural, conocen de moda, les gusta realizar las cosas por sí mismo; algo interesante es que a la hora de enfrentar una situación difícil atacan la situación más no a la persona, es decir cuando tienen que hacerte una corrección en cuanto a la ejecución de tu trabajo (por poner un ejemplo) es solo eso, luego la relación continua como siempre. 

En fin, se decides visitar España por el motivo que sea, ten presente que encontrarás este estilo de personas. Al visitar una tienda no tendrás a alguien detrás de ti todo el tiempo ("así que, si se te hace difícil comprar como a mí, debes arreglártelas como puedas; o aprendes o aprendes"), tienes la libertad para ver, tocar, medir lo que te apetezca y lo más interesante es que puedes devolver el articulo si ya no lo quieres, por otro o simplemente te devuelven íntegro el dinero, genial, ¿no?

Wendy Becerra

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